jueves, enero 26, 2006

10.- Jendris

Lo de Jendris es digno de verse. Lo primero que hace es elegir un punto de destino. A continuacion se queda mirando en esa direccion y es como si entrase en trance, como cuando hablas con alguien que esta tan borracho que de pronto deja de hablar porque la cabeza se le ha ido a otro sitio. Si te fijas, puedes ver un temblor ligerisimo, cierra los ojos y desaparece. Como te lo estoy contando: estaba delante tuyo y asi por las buenas ya no lo esta. La ropa que lleve puesta, el reloj, lo que tenga en las manos si es que tiene algo, todo eso se queda suspendido en el aire igual que cuando miras a la esfera de un reloj y a veces parece que las agujas se hubiesen parado. Para cuando te das cuenta de lo que ha pasado, se caen al suelo. Jendris se ha ido.

Creo que ya te he contado que no puede moverse mas que dentro de una cierta distancia. Tampoco lo puede hacer todas las veces que quiera. Cuando termina de teleportarse siempre esta cubierto de sudor, con las venas del cuello hinchadas como si le fuesen a reventar y jadea como si acabase de correr diez kilometros mientras fumaba un paquete de Ducados. Como mucho lo puede hacer tres veces al dia. Una vez le vi portarse cuatro veces seguidas y cuando se echo a dormir esa noche no se desperto hasta las seis de la tarde del dia siguiente. Otra de las cosas con las que tiene que tener cuidado es con que no haya nada en el punto de llegada, sobre todo porque si hay algo ocupando ese espacio se acabo Jendris. Es por eso por lo que normalmente cuando llega a un lugar lo hace a unos pocos centimetros sobre el suelo, mas de una vez a acabado cayendose de culo al llegar.

No se lo he oido decir nunca, pero estoy seguro de que a Jendris no le gusta teleportarse. No es que sea como lo de Frodo con el anillo, pero es una experiencia desagradable. Lo cierto es que, con lo nuestro, nos pasa a todos. Con lo mio tambien te dan dolores de cabeza o nauseas o te entran escalofrios o mil cosas. Lo que no hacemos es darle muchas vueltas: somos como somos y ya esta.

Al poco de recoger al Rasta y al Pico en el puente sobre el canal, llamo Ackerman. La operacion habia sido un desastre completo. Benito se habia llevado el portatil cuando habian escapado del area, pero lo habia tenido la tarde entera debajo del agua. Habian podido copiar parte de uno de los DVDs, que de hecho estaba aun dentro del lector, pero parecia que no nos iba a servir de mucho. En cuanto a Jendris, el jefe tenia las ideas muy claras.

-“Teneis hasta que amanezca. Si no le habeis encontrado os quiero fuera del pais para el mediodia. No te lo digo de broma, prefiero perder un recurso a tener que arriesgarme a perder cuatro.”

Nos dedicamos a dar vueltas por la zona con el coche pero habia policias por todas partes y no estabamos como para que nos parasen en un control, asi que nos metimos en un bar a esperar. Jendris podia ponerse en contacto bien llemando a uno de los Thurayas o a mi numero de movil normal. La seguna opcion era la mas probable porque la encripcion de los Thurayas no funciona cuando llamas desde una linea normal y corriente. No teniamos otra opcion que fuera minimamente realista.

Ibamos por la segunda ronda de cafes cuando recibimos la llamada. Se habia tirado la tarde entera huyendo de la madera hasta que por fin habia conseguido meterse en una casa vacia para llamarnos desde alli. Me describio la zona por la que estaba, me dio la direccion y me dijo que creia que podria teleportarse otra vez pero no mas. Decidimos recogerle y usar lo suyo solo si no nos quedaba otra alternativa. Por lo demas lo encontre bien de animos.

Solo nos quedaba una cosa por hacer: encontrar la casa en la que estaba escondido y sacarlo de alli.


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Cuando preparas un operacion es fundamental tener un plan de accion que todo el mundo tenga claro por si el asunto termina como el rosario de la aurora. Como parte de ese plan de emergencia todos conociamos la zona en la que estabamos. Con eso y un GPS no nos costo demasiado encontrar la casa donde se habia escondido Jendris. Era una calle de casitas adosadas, todas identicas, con un valla blanca y un jardincito. No habia un alma, era de noche y todo el mundo estaba en casa viendo la tele.

Mientras nos dirigiamos al escondite de Jendris, llame por el Thuraya a numero desde el que nos habia llamado. La linea estaba cortada. Era de esperar. Si quienes nos buscaban se lo estaban tomando en serio era normal que lo hiciesen.

Tino aparco el Range Rover a la entrada de la calle. El Rasta, que iba sentado atras, abrio la puerta, y salio quedandose junto el coche. Tenia el Galil sobre el asiento de atras y estaba protegido por la puerta, desde esa posicion le hecho un ultimo vistazo a la calle y dio una palmada sobre el techo. En ese momento sali yo, con la Glock en la mano dentro de un bolsillo. Colgada del cuello llevaba la MP5 que me habia pasado Faustino. Con la chupa cerrada apenas se notaba. Mientras el Pico mantenia el motor al ralenti y con el Rasta cubriendome desde su posicion, cruce la calle en direccion al numero sesenta y tres.

Estaba a punto de abrir la puerta del jardin cuando doblo la esquina un coche de policia. Le dio dos toques a las largas y encencio las luces de la sirena, no el sonido. Mientras se acercaba, el conductor saco la mano por la ventanilla y me hizo una señal con la mano.

No podia hacer otra cosa mas que quedarme donde estaba. Los demas sabian exactamente lo que tenian que hacer.

El coche, un Focus, se detuvo a mi lado. Salio uno de los policias. Llevaba una MP5 como la mia colgando del cuello y, rodeando el coche, se vino para mi. El conductor me miraba mientras hablaba por la radio.

No habia mucha luz pero supe inmediatamente que ese tio no era un madero de verdad. No podria explicarte por que. Quizas por el chaleco antifragmentacion que llevaba puesto, de un diseño que no reconoci pero que me llamo la atencion porque no era igual al que llevaban los muchisimos otros policias que habia visto aquel dia. O la forma en la que me encañono con la MP5 tan pronto como salio del coche patrulla. O el hecho de que me miro directamente a los ojos y vi la agresion de un soldado cuando se enfrenta a otro, no lo expresion con la que un policia, en cualquier lugar del mundo civilizado, se enfrenta a un civil.

Me dijo algo en holandes. No es un idioma que hable, nunca me hizo falta porque por alli todo el mundo habla ingles, y con eso quiero decir todo el mundo. Me encogi de hombros, sonrei y puse toda la cara de tonto que pude. Señalo con la cabeza en direccion a la mano con la que sostenia la Glock. Me estaba diciendo, evidentemente, que la sacase del bolsillo. En el silencio de la noche lo unico que se oia era el motor del Focus.

Tu no eres un madero, hijo de la gran puta. Ni tu eres un madero ni yo soy un holandes que vuelve a casa un domingo por la noche a ver que es lo que tiene para cenar.

Abri la boca para responder y antes de poder decir nada oi un ruido de sirenas acercandose y un disparo desde el extremo de la calle donde estaba nuestro coche. El tiro le entro por el pomulo y le lanzo al suelo como si le hubiesen dado en la cabeza con un ladrillo. Desde su posicion, Benito cubrio el Focus con un cargador completo, las luces, la sirena y el parabrisas saltaron en pedazos. El conductor se echo sobre el asiento del copiloto intentando cubrirse de lo que le venia encima. Saque la Glock y le dispare tres veces a traves de la ventanilla. Me di la vuelta y vi a Jendris salir corriendo por la puerta.

Mientras atravesaba el jardin el ruido de las sirenas nos inundo y un chorro de luces rego la calle. Salimos corriendo hacia nuestro coche mientras Benito nos cubria son el Galil. No estabamos ni a cinco segundos del Range Rover. Practicamente habiamos llegado cuando oi por dos veces el sonido de una bala impactando contra la carne de Jendris. La inercia de la carrera y la energia de los disparos lo lanzaron contra el capo del coche. Lo agarre de un brazo y arrantradole le meti en el asiento de atras. Benito acabo el cargador y se metio en el asiento del copi. Tino salio quemando rueda antes de que hubiese podido cerrar la puerta. Sobre los gritos, la confusion y el motor aullando pasado de revoluciones sonaron varias balas atravesando la carroceria.

No habia pasado apenas un instante pero yo ya estaba empapado con la sangre de Jendris. Estaba consciente y cada bote que daba el coche se reflejaba en la expresion de agonia en su cara. Encajado sobre el suelo, entre los asientos de atras y los de delante, le sostenia la cabeza. Tino y Rasta estaban a cargo de la situacion. Yo no le preste atencion a los coches que nos perseguian, ni a al helicoptero que se nos pego en cuanto llegamos a la autopista, ni a los dos camiones que casi nos tragamos antes de que nos sacasemos de la chepa a los maderos. Lo unico que me preocupaba en ese momento era el Jendris. Mi amigo. Mi amigo que se me estaba yendo delante de mis ojos, escapandose entre las palmas de mis manos empapadas con su sangre.

Antes de quedarse inconsciente, me puso la mano en la cara. Estaba pegajosa por la sangre, espesa al contacto con el aire. Me miro a los ojos, sonrio, y con una expresion como de niño enfermo apenas si le oi decir, con el poco aliento que le quedaba:

“Esta todo bien, esta todo bien, esta todo bien.”


Tres veces lo repitio.

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