jueves, enero 26, 2006

11.- Post Mortem (actualizado)

Llevo once años viviendo en la clandestinidad. Jendris mas o menos lo mismo, Tino el Picolo seis que yo sepa, y el Rasta practicamente toda su vida. Al menos hasta donde le llega la memoria. La transicion entre una vida normal y una bajo tierra siempre es dificil, pero con el tiempo dejas de pensar en ello y las rutinas mas extraordinarias se convierten en eso: rutinas. Como no ir nunca del punto A al punto B en una linea recta, como memorizar una leyenda que haga juego con un nuevo pasaporte o hacerte socio de veinte videoclubes en una misma ciudad con cinco nombres distintos para tener otra tarjeta que complemente el resto de la documentacion falsa. No pagamos impuestos, ni tenemos cuenta en el banco, ni numero de DNI, ni hipoteca, ni seguro del coche ni plan de pensiones para cuando lleguemos a viejos. Vivimos en un mundo al margen de las estadisticas, los certificados, las matriculas o los contratos de trabajo. Sin carnets, pasaportes, direcciones ni curricula. Sin ninguna de las pequeñas cosas que definen tu identidad terminas perdiendo la identidad misma.

En la practica eso quiere decir que eres libre de crear la identidad que quieras. Cada nueva tarjeta de credito a nombre de alquien que no eres tu es una oportunidad de reencarnarte en un nuevo hombre. Cuando conoces a alguien, lo unico que ese alguien sabe de ti es, en principio, lo que tu quieras contar.

Katja pensaba que yo era un geologo en la Shell, que viajaba por todo el mundo haciendo agujeros en el suelo y que, por cuestiones de trabajo, pasaba bastante tiempo en Amsterdam. Katja conocia a ese Julito, que no era el Julito que soy. ¿O si que lo era?. La respuesta depende de lo que me defina como persona. Esta claro que el “yo” autentico es un hombre distinto del “yo” ficticio pero, ¿hasta que punto?.

Me fastidia tener que ponerme pedante, pero no se me ocurre otra comparacion mejor que esta: hay una teoria en fisica cuantica que dice que, para explicar el caos incomprensible en el que se basa el mundo fisico, cada cambio a nivel cuantico genera un nuevo universo. Un universo por lo demas completamente identico al anterior, diferente solo en ese minusculo cambio en una particula infinitamente mas pequeña que un atomo. Esos dos universos continuan existiendo y generando nuevos universos con cada nueva alteracion.

Yo no se si eso es cierto. Ni si quiera te puedo garantizar que lo que acabas de leer sea una teoria de verdad; lo mismo soy yo que lo entendi mal. Lo que si se es que cada nueva mentira es como uno de esos cambios cuanticos. En el momento en que Katja me pregunto cual era mi trabajo y me invente lo de la Shell sobre la marcha, cree un nuevo yo. Un Julito que, en esencia, soy yo, pero cuya herramienta de trabajo no es un arma de fuego. ¿O es eso precisamente lo que me define? ¿Somos lo que somos o somos lo que hacemos?

Agujeros en el suelo o agujeros en la cabeza de alguien. Dicen que el Demonio esta en los detalles.

Dos Julitos. El que conoce Katja y el que conoce Ackerman. Tres Julitos, esos dos mas el que conoce Jendris. Cuatro cuando sumas al que conoce Benito el rasta. Cuatro personas distinas. Cinco con el Julito que yo conozco. Un numero ilimitado de cambios cuanticos, un numero ilimitado de mentiras, un numero ilimitado de Julitos que no son yo y sin embargo lo siguen siendo.

Me estoy yendo por las ramas de aquella manera. Entiendo que es una excusa bien pobre, pero llevo toda la noche contandote la historia de lo de Amsterdam, he abierto una botella y ya no se ni lo que te estaba diciendo.


Estoy escuchando a Jack Johnson, es un disco que me descubrio Katja. "Cause when he's not drunk/He's only stuck on himself/And then he has the nerve/To say he needs a decent girl"

"Posters", que pedazo de cancion.

Volvamos a donde estabamos.

La clandestinidad.

Una organizacion como la nuestra solo puede sobrevivir si opera en dos niveles distintos. Por un lado esta la parte subterranea. Nosotros. Para mantenernos en la oscuridad necesitamos otra organizacion que opere mas o menos bajo la luz del dia. Fue esa parte de la organizacion la que salvo a Jendris.

Fue Ackerman el que lo organizo todo. Tan pronto como le informe por el Thuraya de como estaban las cosas se puso en marcha y para cuando conseguimos por fin evadirnos teniamos instrucciones. A diez minutos de la frontera con Belgica, en un area de servicio, metimos a Jendris en una Ford Transit sin ningun tipo de identificacion pero equipada por dentro como una ambulancia. No supimos nunca a donde le llevaron y Jendris solo nos dijo al volver que era un hospital. Hay mucha, mucha gente que vive en la superficie que nos debe favores, o que tiene a un hijo con lo nuestro, o a la que no le alcanza el sueldo para llegar a fin de mes, o de quien conocemos un secreto que ellos quieren mantener asi. Da lo mismo. Cuanto menos sepa uno de la relacion entre esos dos mundos, mejor para todos. Los mismos pavos que conducian la ambulancia nos dieron un sobre con nuevos documentos y las llaves de un BMW. Cuando se fueron, salimos con los dos coches, buscamos un descampado y le predimos fuego al Range Rover. Me dolio hacerlo porque el dueño no tenia culpa ninguna.

Cruzamos la frontera y no paramos ni para mear hasta que llegamos a Amberes.

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En Amberes llego la hora de hacer el post mortem de la operacion. Nadie sabia quien habia disparado el primer tiro, como nos habian descubierto, por que habia sonado una alarma. Tino decia que habia oido a Jendris disparar el Barrett justo antes de que sonase la alarma, segun el Rasta los primeros disparos desde la posicion de Jendris se habian hecho despues de que empezase el tiroteo. Me dijo en privado que, cuando llego al area, se habia encontrado a los otros dos a punto de liarse a puñetazos. El Pico lo nego.

Yo no tenia ninguna razon para no creer al Rasta. Al contrario, sabiendo lo mala que es la quimica entre esos dos, era otro motivo para que a Jendris le hubiese dado la ventolera y les dejase solos en el area.

Ackerman, evidentemente, queria saber que habia pasado y vino a vernos a Belgica al dia siguiente. No quise darle problemas a los demas asi que asumi toda la responsabilidad por el fracaso de la operacion. Le dije que habia sido yo quien habia decidido dejar mi posicion de francotirador para entrar en el area y resolver el problema con el portatil. Que cuando vi que no lo podia solucionar habia llamado a Benito. Que cuando me di cuenta de mi error envie a Jendris a ocupar mi posicion. Que con esa decision le separe del grupo al dejarle incomunicado sin el Thuraya.

Los demas confirmaron mi version de los hechos. Si el jefe descubria lo que habia pasado, en esta historia eramos todos culpables de algo.

Nunca habiamos fallado un contrato de una forma tan espectacular. Ackerman estaba que escupia fuego. Para el la cosa estaba clara: mi pecado habia sido no confiar en mis chavales cuando surgio un imprevisto. Si nos habian descubierto tenia que haber sido o bien cuando entre yo al area o bien cuando lo hizo Benito y aunque ese no fuera el caso, habia dejado el area sin la cobertura de los Barretts durante lo que resulto ser un momento critico.

No me encontraba en una posicion en la que pudiera llevarle la contraria.

Cuando se calmo me dijo que mis chavales tenian que crecer, pero que eso no iba a suceder hasta que no creciese yo. Para eso tenia que empezar a implicarme menos en las operaciones. Dejarles mas espacio.

Una mentira. Un cambio cuantico. Un nuevo Julito que solo existe para Ackerman: un Julito que la cago por no dejar solos a sus chavales en el contrato de Amsterdam.


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